Después
de la pandemia del COVID-19 nos
corresponde hacer stop us y Reset, esto es, detenernos y luego
reiniciar
“No pretendamos que la cosas
cambien, si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede
sucederles a personas y
cosas, porque la crisis trae progreso.” Albert Einstein.
Por ello: “debemos preguntarnos si en momentos como los actuales, lo
importante es hacerlo todo, o centrarse en hacer solo lo más importante.”
Vineet Nayar.”
Estas
dos grandes y celebres frases representan una invitación para que desde la
objetividad analicemos con detalle el rol que hemos venido desempeñando a la
luz de los tiempos actuales.
Vivimos tiempos de cambios radicales
en donde los paradigmas del éxito aplicados, empiezan a perder vigencia porque sencillamente
estaban centrados en los resultados externos y no en el proceso que
interiormente forma parte de él; entonces llego el momento como lo indica
Stephen R Covey de pasar de la efectividad a la grandeza.
Entonces una vez superado los efectos
devastadores de la pandemia del COVID-19 deberíamos preguntarnos ¿Qué deben hacer las personas y las
organizaciones para retomar la normalidad de las actividades?
Si bien es cierto que la pandemia del
COVID-19 sorprendió al mundo por sus contundentes efectos sobre el principal
bien de la humanidad, la vida, también
es válido reconocer que nos dejó una gran lección, un compromiso, una
responsabilidad, un aprendizaje, pero más allá de eso una invitación a ser auténticos,
transparentes. A vivir los verdaderos valores, valores que dignifiquen la vida
humana, y nos conduzcan a vivir una vida plena donde todo acto que ejecutemos
sea de adentro hacia afuera, es decir en donde toda acción se construya sobre
la base de verdaderos principios de amor, respeto, solidaridad, verdad, ética,
justicia, y cuyo propósito sea inspirar a los otros para que alcancen su propia
inspiración y a partir de allí liberen
su potencial creador y ello constituye una oportunidad extraordinaria para crear
valor.
Si, valor, mucho valor. ¿Pero cómo
las personas y las organizaciones (empresas o no) pueden crear valor ante esta
nueva realidad? ¿Cómo debemos gestionar nuestras vidas, nuestras empresas y asegurar resultados en
tiempos de incertidumbre?¿Cómo obtener ganancias haciendo lo correcto?¿Cómo ser
grandes, mejores, exitosos, competitivos
y altamente productivos en donde todo valor tiende a ser cero valor?; para ello
tenemos que hacer stop us y Reset, esto es, detenernos y luego reiniciar y
ello implica:
Primero: Entender que vivimos en un
entorno volátil, incierto, complejo y
ambiguo, lo que obliga a salir de lo tradicional, adquirir nuevas capacidades,
conocimientos y habilidades, trabajar hacia lo interno, creyendo firmemente en
lo que hacemos, en nosotros mismos, valorando lo que tenemos, actuar con
interdependencia y hacer siempre lo importante.
Los entornos VICA nos dicen, que en este tipo de entorno, es cambiante, inconstante,
oscilante, la realidad no es previsible,
los limites son borrosos y los comportamientos desconocidos o poco previsibles,
las teorías y prácticas tradicionales
que la gran mayoría ha venido aplicando no funcionan porque reina la confusión
y existe la incapacidad para conceptualizar amenazas y oportunidades y
desconoce las reglas del juego; ante ello, debemos aplicar aquello que señalaba
Alberto Einstein : “los problemas significativos que afrontamos no pueden solucionarse en
el mismo nivel de pensamiento en que estábamos cuando lo creamos.” Así debemos entonces aumentar en gran medida
las llamadas cuatro inteligencias o capacidades innatas en sus manifestaciones más
elevadas como lo son: La Visión, la Disciplina, La Pasión y la conciencia.
Segundo: Centramos en hacer
solo lo más importante y liderar a tu equipo como si sus vidas dependieran de
tu éxito, esto es: tener objetivos y metas claras que se traduzcan en propósito
real que genere conciencia y permita saber ciertamente a donde se desea llegar,
lo que implica hacer mas con menos y centrarse en aquello que genera valor como
persona y como empresa, generando alto niveles de confianza y transformando los
miedos en compromiso y este en responsabilidad.
Tercero: Asumir la transformación
digital y la innovación como parte de su cultura interna que contribuya a
gestionar los procesos de negocio con rapidez y la toma de decisiones sobre la
base de un mayor volumen de información donde se incorporen nuevos
conocimientos, tecnologías agiles y la mejora y valoración del talento humano como factor
determinante de riqueza.
Cuarto:
Hacer lo correcto, que no es otra cosa que hacerlo bien con transparencia, con
ética, teniendo presente un beneficio mayor para los demás.
Solo así, reafirmamos las palabras de
Joshua Cooper Ramo cuando no dice: “Quizás resulte inconcebible
pensar que podemos llegar, desde lo que parece un mundo muy peligroso e
inestable a un futuro próspero, estable y mejor, pero podemos”
Lcdo.
José W. Hernández
@contadormaestro.
23-04-2020