¿QUIEN
SOY
YO?
“El
que conoce a los demás es un erudito, quien se conoce así mismo es un sabio”
Lao-tse.
“La
muerte no es la mayor pérdida de la vida. La mayor pérdida es lo que muere
dentro de nosotros mientras vivimos,”
Norman
Cousins.
“Conocerse a uno mismo no solo es la cosa más difícil,
sino también la más incómoda”.
-H.W.
Shaw-
Hay
tres cosas extremadamente duras:
el
acero, los diamantes y el conocerse a uno mismo”.
Benjamín
Franklin-
Ser un
verdadero y autentico ser humano tiene una trascendencia inimaginable, implica
vivir según tus más altos valores, guiando tu vida según la verdad, sin embargo,
en nuestro caminar nos toca enfrentar situaciones que ponen a prueba nuestra
capacidades y en la mayoría de los casos terminamos abandonándolo todo y
sumergiéndonos en el pantano de las emociones negativas hasta ahogarnos en la
frustración, creyéndonos que no somos capaces, o no estamos hechos para estar a
la altura de cada adversidad, de cada situación difícil que nos toque
enfrentar, o sencillamente, traicionamos lo que somos, y olvidamos la pureza de
nuestra inocencia, lo apasionado y creativo, la imaginación y el soñar sin
límites, la espontaneidad de nuestros sentimientos, la sinceridad de nuestras
palabras, y la fe en sí mismo, toda esa esencia que cuando niños nos acompañaba y nos permitía brillar en libertad y ver el
mundo como un lugar de posibilidades, pero ocurrió lo inesperado, iniciamos
nuestro andar y nos dejamos arrastrar por un proceso de socialización que nos
obligó a renunciar al verdadero ser y, asumir las creencias de la sociedad de cómo
funciona el mundo y la naturaleza de tu papel en el. Por ello Robín S. Sharma nos dice que:
“clausuraste
tus hermosos sentimientos y empezaste a vivir en tu mente. Pasabas el día
racionalizando, juzgando, preocupándote, en lugar de estar jugando, saltando o
bailando. Te convertiste en alguien dedicado a complacer, pensando, actuando y
comportándote de un modo que no era el tuyo sino elegido por quienes te
rodeaban, tus padres, maestros y amigos. Hacías lo que te decían, actuabas como
si te dieran instrucciones y pensabas tal como la gente te enseñaba a pensar.”
Fue así como dejamos de vivir según nuestra propia verdad y empezamos a vivir
la vida, según los demás, según no los dicte la sociedad. Te convertiste en
alguien que no eres, perdiste el respeto por ti mimo y tu autoestima empezó a
derrumbarse y por miedo a ser diferente, a proyectar tu propia luz, a asumir la
responsabilidad de tu potencial comenzaste a negarte. Utilizamos entonces la
negación como un mecanismo de defensa para evitar el dolor de la verdad:
Haberte convertido en una mentira, en un engaño, en alguien que no eres,
perdiste tu autenticidad.
Sí,
terminas perdido por el sendero de la vida, buscándole sentido a las cosas sin
conseguirlo y, empiezas a llenarte de insatisfacciones que te adormecen, te
desmotivan te frustran, te llenan de sentimientos y pensamientos negativos, de
rabia e impotencia y comienzas a concebir la idea de que eres un fracasado, que
cada vez que lo intentas, todo te sale mal, que logras muy poco de lo que
aspiras terminando rendido sin esperanzas, culpando a los demás del resultado
de tus acciones. Hecho este que lo reafirma F. Arthur Clark
en su libro Pasaporte al Éxito cuando señala: “¿Cuántas personas van por la
vida anónimamente, sin saber quiénes son? ¡Millones! Son las que nunca se
preocuparon por cuestionarse al respecto… y las pocas que lo hacen rara vez ha
encontrado una repuesta satisfactoria” y continúa diciendo: “Por
todos lados puede usted ver personas temerosas de la vida, temerosas de subir
muy alto en busca del triunfo. Son personas que no tienen confianza en
sí mismas y que han perdido la fe en su capacidad. Algunas de ellas ni siquiera
se dan cuenta de que tienen habilidades para hacer algo que valga la pena. Así
que permanecen hundidas, conformándose con menos de lo que podrían ser. Cuando
esto sucede su espíritu se quebranta y su fracaso queda asegurado. Se vuelven taciturnas, se compadecen a sí mismas y
culpan a otros de lo que está sucediendo. Lamentar el pasado y temer el futuro
llega a constituir su forma de vida.”
Pero la gran noticia es, que tenemos
la oportunidad cada día de revertir este proceso, a pesar de que hoy las
personas andan distraídas, entregadas a la adicción del trabajo, a la distracción
esclavista que le proporciona el celular, ocupadas en asuntos poco beneficiosos
e importantes, solo basta que tomen un momento para sí mismas y hagan un alto
en la vida y se pregunten; ¿Quién soy
yo? y busquen en su interior la repuesta. Sin embargo descubrirse a sí
misma no es cuestión fácil, ni es producto de un conjunto de instrucciones que
se deben seguir como si se tratara de un manual, es algo mucho más trascendente,
es entrar en lo profundo de tu ser y
revelarte tu propia esencia, el origen de tu existencia, la misión de tu vida y
tu gran propósito, revelación esta que encontraras a partir de una reflexión serena,
consciente y voluntaria, pero tampoco implica un proceso difícil de
realizar, pero lograrlo, le permitirá alcanzar sabiduría y, comprometerte a no
cerrar la puerta de la verdadera libertad como lo ilustra la siguiente historia: “En un lugar cualquiera en cuya ciudad
existía una cárcel de alta seguridad y en ella habitaba un preso cuyo momento
de entrar al mundo libre había llegado. Entonces el guardia con voz penetrante
y un tono sumamente autoritario grito: ¡1Alto! ¿Quién vive? El prisionero,
sorprendido, contesto: Soy yo. ¿Y quién eres tú?, insistió el guardia.
Perplejo, el hombre respondió como si estuviera apenado: Solo soy yo… Juan
Pérez. Con voz firme, el guardia replico: Tu nombre no me dice nada. ¡Te ordeno
que me digas quién eres! el prisionero caviló un momento y contesto
apesumbrado: Realmente no lo sé. ¡Regresa al lugar donde viniste!, grito el
guardia. Tú no puedes entrar al mundo libre. El prisionero inclino la cabeza,
dejo caer los hombros, aflojo el cuerpo, dio media vuelta y se fue.
Sencillamente el preso no pudo entrar
al mundo libre por haber olvidado o no saber quién era y esa misma consecuencia
le toca vivir a una gran mayoría.
La invitación a buscar la sabiduría.
Por ello cada uno de nosotros ante
esta realidad de la vida debemos aceptar la invitación que nos hace platón uno
de los grandes filósofos de la antigua Grecia cuando nos dice “Conócete a ti mismo”. Un aforismo de
los más famosos de la antigua Grecia que no dice que, la principal necesidad de
una persona para acceder a la sabiduría filosófica es el autoconocimiento. El
mismo autoconocimiento que descubrimos de la sabiduría divina que nos revela a
través de su escritura, el verdadero secreto de quiénes somos y cómo podemos a
la luz de esa sabiduría descubrir nuestra esencia, la que nos conduzca a vivir
una vida plena y alcanzar la máxima felicidad. Es entonces que por medio de
nuestra fe entendemos la revelación divina que concluye que el ser humano fue
creado a la imagen y semejanza de Dios para el cumplimiento de un propósito
único y especial y para el cual le dotó de dones o capacidades extraordinarias haciéndolo
perfecto, con un propósito de vida y una misión claramente definida y he aquí
el secreto de quién eres tú:
Una verdad revelada.
Así que Dios, convencido de
la existencia del hombre dijo; “Hagamos al ser humano a nuestra imagen,
como semejanza nuestra y mande en los peces del mar y en las aves de los cielos,
y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que
serpean en la tierra. Creo, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios lo
creo, macho y hembra los creo. Y bendijolos Dios, y dijole Dios: Sed
fecundos y multiplicaos y henchid, la tierra y sometedla. Mandad en los peces…
en las aves de los cielos… y en todo animal que serpea sobre la tierra… y
volvió a decir Dios: Ved que os he dado toda hierba de semilla, que exista
sobre la haz de toda la tierra, así como todo árbol que lleva fruto de semilla;
para vosotros será de alimento. Y a todo animal terrestre, y a toda ave de los
cielos y a toda sierpe de sobre la tierra, animada de vida, toda hierba verde
les doy de alimento y así fue. Vio Dios cuanto había hecho, y todo estaba muy bien.”
(Genesis1.26-31)
Entonces
Yahveh Dios formo al hombre con polvo del suelo e insuflo en sus narices
aliento de vida y resulto el hombre un ser viviente-(Génesis 2: 7).
El camino.
Como puedes ver amigo
lector en este relato bíblico, nos ilustra un camino que ha de servir de base a una reflexión que te permita iniciarte en la
búsqueda tu propio descubrimiento, indistintamente de tu condición de creyente o
no. Lo cierto es que entre sabios y filósofos, científicos y empíricos todos
afirma que existe una fuerza superior que parece conducir de manera sabia
nuestro destino, nuestra vida, sin embargo, por experiencia propia y desde la
profundidad de mi fe puedo decirte que solo una fuerza creadora llamémosla Dios, Divinidad o cualquier otro nombre que utilicen
hace posible nuestra existencia.
Es así, entonces como el ser humano
por decisión y decreto divino cobro vida, identidad y fue facultado para ser el
continuador, del desarrollo continuo, dinámico, equilibrado y permanente de lo
creado. Dios en el diseño de la arquitectura del ser humano, al hacerlo, a su
semejanza e imagen quiso que fuese como él, otorgándole por una parte cualidades supernaturales e
inalienables: Lo hizo un ser: UNICO (como el ninguno, le dio
identidad propia) SABIO (le dio
inteligencia) LIBRE (libertad para elegir y decidir) AUTORIDAD(para establecer orden y disciplina en todo lo creado) PODER (para crear, sanar y dar vida) y
por la otra dotándole de un sin número
de capacidades: DE PENSAR, DE SENTIR(
comunicarse, escuchar, sentir, ver,
oler) DE OBRAR(desarrollar
habilidades y destrezas), DE REPRODUCIRSE, DE SANARSE, DE AUTOCONTROL
Y DOMINIO, DE CONSERVACION (evitar riesgos y
peligros) DE ELEGIR, DE ADAPTARSE, DE SERVIR E INSPIRAR, en definitiva, un ser de luz creado por la divinidad para servir de manera
incondicional a los demás con amor y humildad y así alcanzar la felicidad plena
mediante el buen vivir, siendo autentico, íntegro y sabio. Un ser
perfecto, una persona buena y excelente. En conclusión, tú; “Eres la creación divina con el poder para
lograr y alcanzar lo que deseas. Eres el verdadero milagro de la vida. Eres el
poder creador.”
Este artículo es un recordatorio de que la búsqueda de
uno mismo es un viaje digno, lleno de descubrimientos y sabiduría. Al
reconectar con nuestra esencia, podemos vivir una vida auténtica y
significativa, irradiando nuestra luz única en el mundo.
Tu reto: “Descubre
tu esencia.”
@jwherz













