EL CAMINO EQUIVOCADO
Hemos observado en los últimos acontecimientos de la vida política del país,
como la gran mayoría de quienes ejercen funciones
de gobierno han venido mostrando un desempeño político, carente de ética,
valores y principios, que lejos de conducirlos al logro del bien común, los acerca cada vez más al camino de la
violencia política, utilizando como arma, la confrontación,
la amenaza, el chantaje , la descalificación
y el irrespeto a la persona, a su dignidad y a su condición
humana, solo con el fin perverso en primera
instancia de infundir miedo y terror y en segunda instancia de aniquilar o
destruir al adversario a fin de mantener la supremacía del poder,
justificando este accionar desmedido, en la defensa de los intereses del pueblo. Esta situación de violencia política,
que cada día, se acentúa, no pareciera tener un límite por quienes la impulsan,
y allí, reside el gran peligro que esto,
representa para la sociedad venezolana. Estos funcionarios han perdido su
propia orientación, olvidando el
verdadero rol que han de desempeñar como servidores públicos poniendo por encima del bien común, sus intereses, sus
privilegios y sus ansias de poder político ilimitado, y ello constituye UN CAMINO EQUIVOCADO, en donde el gran
perdedor serán las familias venezolanas, los ciudadanos, el país. En Venezuela,
desde la independencia hemos luchado para construir un patria para el progreso,
donde cada uno de sus ciudadanos podamos construir un futuro con libertad y
vivir un presente en libertad, en paz en justicia, en armonía y en pleno
ejercicio de nuestros deberes y
derechos, junto a la familia y al colectivo en general; estas y muchas conquistas logradas no pueden
ser simples hechos o hazañas históricas, deben ser la fuente inspiradora de un nuevo despertar que nos impulse a participar
activamente en la reconquista de una Venezuela libre, prospera, de iguales y de
progreso. Por ello hoy más que nunca debemos erradicar con la fuerza de la esperanza que es mayor que el
miedo, la violencia política de estos funcionarios y restablecer el orden, la paz, la justicia y
la libertad y para ello debemos asumir conscientemente y de manera responsable nuestra condición de persona libres, de
ciudadanos activos y de portadores
cada uno de la alícuota de pueblo soberano y hacerle ver que “ los políticos han de ejercer su influencia alrededor
de la sociedad bajo los efectos de una carga ética, pues sus acciones nunca pueden ir en perjuicio de
los ciudadanos sino al contario debe ser un fomentador de ideales que sirvan de
fuente inspiradoras a las personas para enfrentar sus adversidades en forma
decidida en pos de superar las calamidades” y que esa hipótesis de una situación
natural de guerra permanente que es utilizada para justificar la creación y consolidación
de un complejo aparato de dominación, será erradicada.
José Hernández
Jwherz339@gmail.com






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